Todos somos emigrantes, en mayor o menor medida. La sangre que corre por nuestras venas ha recorrido miles de kilómetros generación tras generación hasta encontrar una tierra en la cual sigue fluyendo, mezclándose y renovándose, y eso es bueno.
Todos soñamos acabar en un sitio mejor, en el que podamos vivir nuevas experiencias, en el que se colmen nuestros anhelos más íntimos y en el que no nos topemos con las barreras que habitualmente no nos dejan avanzar. Si partimos de la base de que ya como seres humanos hemos sometido a los diferentes elementos sin tener el mínimo escrúpulo a la hora de hacer talar un bosque para hacer que el camino de vuelta del trabajo sea más rápido, no sé cómo esperamos la indulgencia con nuestros semejantes. Somos incapaces de pensar que existe algo más importante que nuestra comodidad, que nuestros miedos, que nuestra inseguridad.
Estamos manejando las vidas y los futuros de miles de personas que vienen a "nuestro país" albergando la esperanza de poder encontrar un futuro el cual les fue desprovisto por el mero hecho de nacer en un sitio menos agraciado que el nuestro.
Hay que trascender el egoísmo y la apatía con la cual afrontamos este tema tan grave y tenemos que hacerlo pasar de nuestras mentes a nuestros corazones, ya que por cada desilusión, por cada fracaso, por cada extradición de uno de nuestros semejantes, sin que hayamos puesto de nuestra parte para la resolución del problema, perdemos una parte irrecuperable de nuestra humanidad. O quizás no, quizás nos hace cada vez más "humanos". Una lástima.

España no puede con mas inmigrantes! Que no vengan mas!
Saludos:
El irrespeto al otro, el racismo duelen y minimizan a muchos en el mundo.
Gracias por tu comentario, zenia, opino igual.
A antitodo, por favor cuando escribas algún comentario hazlo con propiedad. Y si te basas en algún argumento, haz el favor de exponerlo. Haz el favor y no ofrezcas un comentario tan simple y ramplón a un tema tan complicado y delicado como la inmigración.